lunes, 6 de agosto de 2012

Recuerdos de Paracuellos del Jarama




   Hace algo más de una semana un compañero me pidió el favor de hacerle un reportaje fotográfico en el circuito del Jarama, (siempre he tenido alma torera) y como el miedo tan sólo es para los ladrones y los toreros malos, decidí echarme para adelante y aceptar su petición para intentar mejorar un poquito más en lo que a la fotografía se refiere. Afortunadamente todo salió a pedir de boca, pero el tener que retocar casi 1.800 fotografías hizo que tuviese que dejar un poco abandonado el blog.

   Pido disculpas a todos aquellos/as que me seguís a diario y ruego que no penséis que tiro la toalla cuando falte a mi cita algún día. Laia ya se va portando mucho mejor y por lo tanto siempre tendré un hueco para escribir unas lineas.

   Hace unos minutos veía con Marta una serie que nos encanta, El Mentalista. Justo antes de apagar la televisión y darle descanso hasta mañana (Laia está abonada a Baby Tv), ha comenzado un capítulo que tenía como tema principal la investigación de la muerte de un chico interno de un "centro para menores con problemas". Al ver esas imágenes me han venido a la mente unas fachadas oscuras, tenebrosas y frías, que a menudo tenía que visitar durante mi primer año como Guardia Alumno en prácticas.

   En Paracuellos del Jarama (pueblo que acoge en la actualidad a la imágen de Yobingo.com ... Esteban de apellido), por aquel 2001 existía un centro de las mismas características que el de la serie antes mencionada. Era un centro en el que residían menores de edad, con problemas familiares o de otra índole, que les hacía muy diferentes a los chicos de sus años. En resumidas cuentas, marroquíes que habían llegado a España escondidos en camiones o pateras, hijos de prostitutas o alcohólicos/as, etc, etc, etc. Estos chicos y chicas dormían en habitaciones comunes, cada dos chicos/as compartían un cuarto.

   Por las mañanas desarrollaban actividades bajo la supervisión de profesores muy jóvenes y por las tardes podían salir al pueblo, siempre y cuando respetasen la hora de regreso para la cena. En horario de 24 horas en el Centro había un vigilante de seguridad que a la llegada de los chicos/as por las tardes les cacheaba para evitar que introdujesen mecheros, drogas o armas blancas. La verdad que era un absurdo porque yo mismo pude ver muchísimas veces como ante nuestro coche bicolor, sin ninguna clase de reparos, por encima de la tapia se pasaban "chinas" de hachís, zapatillas que contenían papelinas de cocaína, navajas y muchas cosas más. Nosotros, podíamos recuperar un tercio de lo que metían, pero era un clan tan bien organizado que la mayoría de las veces entrabas al centro con tu uniformidad impoluta y salias con más de un escupitajo en la espalda.

   En especial recuerdo una noche de invierno. Frida era una chica muy conocida en el centro, por cierto, se llamaba El Picón del Jarama (no sé si aún sigue activo). Frida tenía unos 14 años de edad, era muy pero que muy problemática, su madre había muerto de una sobredosis y ella ingresó allí a los 10 años de edad. Se había convertido en la líder del sexo femenino en El Picón. Aquella noche nos llamaron de la central a las dos de la mañana, para que nos desplazásemos al centro a intentar apaciguar los ánimos en un altercado. El asunto era el siguiente: Frida se enfadó con su compañera de habitación porque se había acostado con el chico que le gustaba (ojo, relaciones sexuales con 14 años, eso era lo mínimo, me ahorro muchas cosas porque pueden escandalizar al más duro). Comenzó con partirle una costilla y un brazo a su compañera de una paliza y después pegó fuego al colchón de su cama, el cual quedó totalmente destrozado.

   Al entrar en la habitación Frida estaba metida en su cama, justo al lado de la cama calcinada de su compañera, estaba tapada con un edredón de flores hasta la nariz. Y cada vez que alguno de los profesores o el vigilante se acercaban a ella, ésta respondía con escupitajos y tacos de los XXL. Yo aquella noche iba con el compañero más veterano del Puesto, en un momento dado, me guiñó el ojo y me hizo un gesto como queriendo decir que él iniciaría la próxima maniobra de acercamiento, lo hizo, y la respuesta de Frida fué otro escupitajo que pegó en toda la calva de Juan, mi compañero.

   Juan, jienense de nacimiento, echó mano de los grilletes y empezó a soltar el "ni pollas" tan típico de su Jaén natal a cada final de frase. Fue justo el momento en el que yo, con 19 años y unas ganas locas de desarrollar bien mi trabajo intenté un último acercamiento. Frida me miraba fija a los ojos y en un momento empezó a reírse a carcajadas, yo casi asustado y esperando el salivazo me mantuve expectante. Tan expectante estaba que me quedé pálido cuando Frida, se destapó por completo y a la vez que me mostraba la totalidad de su cuerpo desnudo me chillaba: "métete aquí y quitate la mierda esa de uniforme que llevas". Yo me quedé más blanco que la cal, por el contrario Juan, el vigilante de seguridad y los profesores, se morían de la risa.

   Definitivamente Frida estaba bastante fastidiada de la cabeza, pero aquella noche yo pagué la novatada y eso fue lo que le libró de una noche de calabozo. Hoy, espero confundirme, pero seguro que Frida es una mujer bastante descarrilada. ¡Vaya susto me dio la jodida!.

   Buenas noches a tod@s.

No hay comentarios:

Publicar un comentario