viernes, 23 de noviembre de 2012

Se alquilan últimos locales




   Una vez que nos fue entregado el piso hace ya más de tres años, y decidimos ponerlo en marcha, la zona de Fuentelucha era sólo un dedo de una mano de Alcobendas. Aún no llegaban los autobuses de linea urbana, el barrio era una multitud de pisos desérticos con las persianas bajadas, no había ni un triste árbol plantado e incluso la policía local pasaba muy de vez en cuando.

   Por aquel desamparo de seguridad, en la revista semanal local Sietedias fueron publicadas varias cartas de protesta en la que se solicitaba que Fuentelucha, como barrio perteneciente a la inmensa ciudad de Alcobendas, merecía el mismo trato que el centro o el resto de distritos; afortunadamente las quejas dieron como fruto que en la actualidad, prácticamente las 24 horas del día un coche de policía se deje ver por las calles de nuestro barrio, calles por cierto, que por votación popular adoptaron unos nombres un tanto difíciles de memorizar (todas las calles aluden a sentimientos que precisamente hoy no es que sean muy perceptibles como felicidad, ilusión, sonrisa, embrujo, etc).

   Poco a poco los edificios fueron adquiriendo vida. Marta y yo fuimos de los primeros en mudarnos aquí y aunque hoy en día algunos de los pisos siguen sin ocuparse por diversos motivos, en nuestra urbanización yo creo que andaremos por un 90 por ciento de ocupación.

   Ya disponemos de tres tiendas regentadas por ciudadanos orientales que nos evitan el tener que coger el coche para comprar algo tan básico con el pan o un bote de tomate, aunque hay algo que me tiene más mosqueado que a un mono. Cuando yo compro el pan a mi el chino no me regala absolutamente nada, tan sólo me pide los "cualenta" céntimos de la barra, en cambio si es Marta la que compra el pan, le pone un chicle en la palma de la mano, no buscará nada el oriental...

   A las tiendas de alimentos se suma una clínica veterinaria, un restaurante, una guardería, una peluquería y la última inauguración, que ha sido una clínica dental.

   Animados porque la odontóloga que ha abierto el negocio es amiga de un vecino, Marta y yo hemos pedido cita para la semana que viene, que la verdad es que a la boca se le suele prestar poca atención y cuando vienen los dolores o las caries a veces es demasiado tarde y no es que me de miedo, pero tampoco es que me haga mucha gracia sentarme en el famoso sillón y sentir la luz del flexo en la nariz y el sonido del aspirador de babas, pero hay que pasar por el trago y la verdad es que ya va siendo hora.

   La pena es que ahora que ya está todo medio ocupado, empiezan a darse los casos de emigración, unos porque han perdido el trabajo, no pueden pagar la hipoteca y se ven en la necesidad de alquilar las viviendas, y otros porque ante el mal trago de verse en el paro, deciden probar en el extranjero. Pero bueno, es lo que toca.

   Muchas de esas personas, cuando vuelvan dentro de unos meses o de unos años, verán que los árboles que conocieron recién plantados ya tienen una copa inmensa y están llenos de nidos de pájaros, o verán la totalidad de los locales ocupados, e incluso verán como los niños y niñas que conocieron en carrito de bebé ya vuelven solos del colegio con sus mochilas. Es triste, pero se debe buscar una solución ante situaciones como la actual.

   En fin, como dice el dicho Madrecita que me quede como estoy.

   Ah, antes de despedirme y por si alguien le ha surgido la duda por el post dedicado a mi amigo Salva hace dos dias, el titulado "Mi media naranja taurina", no es que sea un adicto, pero si algo he tenido muy muy claro siempre es mi condición de heterosexual, aunque dicho sea de paso, mis conocidos homosexuales son las mejores personas que pisan España.

   Buenas noches a tod@s y buen fin de semana.

1 comentario:

  1. Gracias por esta ultima aclaracion, porque el personal ya se estaba poniendo un poco nervioso.
    Saludos de la otra media naranja......TAURINA.

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